domingo, 30 de noviembre de 2014

RESTOS SUMERGIDOS FRENTE A ALEJANDRÍA CORRESPONDEN A MÍTICO PUERTO EGIPCIO

La antigua ciudad de Thonis-Heracleion descrita por Heródoto.
Especialistas de la Universidad de Oxford confirmaron el origen del espectacular material arqueológico rescatado por el explorador Franck Gddio en la última década.
Mucho antes de la fundación de Alejandría, otra poderosa ciudad constituía la puerta de entrada por mar a Egipto.
Se conoció como Thonis, por su antiguo nombre egipcio y posteriormente como Heracleion, su denominación griega, que obtuvo porque habría sido visitada por Heracles (Hércules). En su honor se habría construido un templo, que fue visitado por el historiador griego Heródoto. La ciudad constituyó un gran centro comercial hasta que fue arrasada por una catástrofe natral entre los siglos VI y VIII de nuestra era.
Por muchos años considerada una leyenda, hasta que el explorador Franck Goddio quien descubrió los restos de Alejandría bajo el agua, también encontró evidencia de otras ciudades sumergidas
Tras analizar en detalle el material recatado durante siete años, los investigadores de la U. de Oxford llegaron a la conclusión de que se trata de la antigua Thonis-Heracleion.
“ Encontramos los restos de una pequeña capilla de granito rojo que tiene una inscripción que indica que estuvo en el tempo de Amón de El Gereb, el cual las fuente escritas de la época dicen que estuvo localizado en la ciudad de Heracleion. Además, la estela negra conocida como el Decreto de Sais, la cual encontró Franck enterrada en el área del templo, dice que estaba emplazado en la ciudad de Thonis”
Así lo destaca el “El Mercurio” Damian Robinson, director de Centro de Arquelogía marítima de Oxford.
EL investigador ha trabajado en forma estrecha con Goddio en los últimos años. Actualmente está decididos a excavar una embarcación, conocida como Ship 43. “Hemos encontrado allí 64 barcos antiguos enterrados que pertenecen a un período que va entre los siglos VII y II a.C y en su mayoría tienen origen egipcio. Es la mayor cantidad de barcos de la antigüedad encontrados en un solo lugar del Mediterráneo”, cuenta Robinson.
En cuanto a la Nave 43, Robinson explica que se trataría de una barcaza de río de fondo plano. “Esto nos ayuda a pensar en cómo los buques de navegación marítima de Grecia y Fenicia llagaban al puerto de Thonis-Heracleion, donde tenían que pagar impuestos a la importación de sus productos, que luego eran transportados río arriba hasta Menfis y más allá.”
Entre los barcos, explica, hay ejemplos de distinto tipo de navegación. “En el futuro esperamos investigar naves de carga, embarcaciones religiosas incluso barcos de guerra”.
Algunos de los objetos han permitido realizar investigaciones doctorales a sus alumnos. Es el caso de Elsbeth van der Wilt. “Ella ha hecho un trabajo fantástico con los artefactos de plomo encontrados. El plomo en la antigüedad habitualmente se reciclaba y no se encuentra a menudo en las excavaciones arqueológicas, por lo que su trabajo es de importancia para conocer cuánta cantidad se empleaba en Egipto durante la segunda mitad del primer milenio antes de Cristo”.
Al respecto, Van der Wilt cuenta que el descubrimiento más notable en su trabajo ha sido la identificación de pesas atenienses. “Había mucho comercio internacional entre Atenas y Egipto. El estudio de las pesas nos da información de dónde se encuentran, tal vez correspondieron a áreas de un mercado. Son una ilustración de la vida en esta ciudad portuaria de Egipto”.
Una época poco conocida
El hallazgo de Thonis-Heracleion significa una revalidación de las fuentes bibliográficas de la antigüedad, afirma el antropólogo Carlos Montes, quien es investigador de la Sociedad de Estudios Egiptológicos de Chile. Por mucho tiempo se pensó que se trataba de un mito y se desconocía el aporte Egipcio a Europa, pero en realidad corresponde a un periodo posterior en más de medio siglo a faraones como Tutankamón o Ramsés, y que significó contactos importantes que influyeron en el desarrollo de Grecia y Roma clásicas. “ Una ciudad abierta al comercio, la migración es cosmopolitismo”
Funtes:
Noticia:
http://impresa.elmercurio.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=16-06-2013%200:00:00&dtB=16-06-2013%200:00:00&BodyID=1&PaginaId=14

martes, 25 de noviembre de 2014

La momia conservaba sus joyas de oro

El brillo del oro que deslumbró a Carter y a lord Carnarvon se refleja ahora en los ojos del equipo que dirige la sevillana Myriam Seco y que trabaja en el Templo de Millones de Años de Tutmosis III en Luxor. Los objetos que han salido a la luz y que han vuelto a destellar bajo el sol de Egipto después de casi cuatro mil años no son tan portentosos como los de la tumba de Tutankamón sino solo una pequeña colección de orfebrería, unas pulseritas y un collar con un colgante, pero están hechos del mismo material, la carne de los dioses, el oro. “¡Una maravilla de joyas!”, describe con excitación la egiptóloga española. “Las hemos encontrado en una de las tumbas que se sitúan debajo del templo de Tutmosis III, la número XIV, la primera que excavamos en esta séptima campaña arqueológica y que se encuentra bajo lo que era la sala hipóstila del templo”.
Seco, que dirige los trabajos de excavación, conservación y restauración del importante monumento en la orilla oeste del Nilo, explica que la cerámica aparecida ha permitido datar la tumba en el Imperio Medio (del 2050 al 1750 antes de Cristo).

Los trabajos en las tumbas de la necrópolis situada bajo el templo funerario de Tutmosis III comenzaron el pasado 15 de octubre en la nueva campaña uno de cuyos objetivos era limpiar y proteger las sepulturas localizadas previamente por georradar. Al terminar la limpieza de la tumba de pozo XIV, saqueada en la antigüedad, los arqueólogos observaron que en una de las cámaras se había hundido buena parte del techo, lo que podría significar que a esa zona los ladrones no habían accedido. “No nos equivocábamos”, continúa Myriam Seco. “Un gran bloque de piedra, que había caído antes de que la tumba fuera profanada, había aplastado un sarcófago con todo su contenido. De esa manera se había evitado el robo de los objetos preciosos que llevaba la momia que estaba en su interior”. Al retirar el bloque, los investigadores encontraron restos del sarcófago y una momia totalmente destrozada que, sin embargo, conservaba las joyas con las que había sido enterrada.
La dama de las joyas, dice la egiptóloga, “pertenecía sin duda a una clase social alta y fue sepultada con un colgante de piedras semipreciosas y cilindros de oro que terminaba además en una gran concha de oro delicadamente trabajada”. Además, en cada muñeca portaba una pulsera de oro compuesta de dos hilos entrelazados, y una tobillera de plata similar a las pulseras en cada tobillo. La concha y las pulseras de oro aparecieron en buen estado mientras que las tobilleras de plata están muy deterioradas.
Myriam Seco destaca que el hallazgo confirma la importancia de la necrópolis situada bajo el templo de Tutmosis III. En ella, según la estudiosa, fueron enterradas personalidades importantes del Imperio Medio junto a sus familias.
En la campaña de 2013 se descubrió otra tumba, la XI, con restos del ajuar funerario y el sarcófago de madera de un personaje denominado Ikery. La tumba, saqueada y reutilizada, contenía huesos de hasta 17 personas y trozos de maquetas de madera, vasos canopos y estatuillas, así como una veintena de fragmentos de cuchillos mágicos de marfil.
El proyecto de excavación, restauración y puesta en valor del templo funerario del faraón Tutmosis III comenzó en el año 2008 y es fruto de la cooperación entre el Servicio de Antigüedades Egipcias y la Academia de Bellas Artes de Sevilla.
El equipo está dirigido por la Dra. Myriam Seco Álvarez y el Dr. Nur Abd el Gafar Mohamed. Ambos coordinan las investigaciones en el templo de Millones de Años de uno de los faraones más importantes que tuvo Egipto, considerado como el “Napoleón” egipcio.
Desde los primeros momentos el proyecto ha estado apoyado por la Embajada de España en Cairo y cuenta con el patrocinio de la Fundación Botín, Banco de Santander y Cemex.

Fuente: cultura.elpais.com